01/04/2010

De vuelta a la vida…y al blog

Publicado en El diario de un depresivo a 5:02 am por soydepresivo

Deliberadamente esperé un par de semanas para hacer un resumen de cómo me sentía. No había querido entrar ni revisar mensajes porque la tentación por escribir y plasmar lo que sentía, era demasiada, y así, de alguna forma podría contribuir al condicionamiento de mi forma de actuar, pudiendo ser demasiado extremista en mis juicios o crear una tendencia inconsciente, ya sea superando mis expectativas y presionándome para conseguir el objetivo o en caso contrario, sentir que un mal día es la perdición.

Ahora, con toda soltura y tranquilidad puedo reconocer que me he recuperado en un 70% y esa mejora es permanente, al menos, desde el último posteo hasta ahora no he dejado de sentirme así de bien. La calma es tremenda, miro a todo el mundo en paz, no pienso estupideces, no me comparo con el resto ni tampoco razono en función de percibir los defectos de los demás, compararme o preocuparme en qué pensarán si me ven, qué hablo si veo a un conocido… en fin, pensamientos muy comunes en fóbicos sociales.

Ahora tengo sueño y debo estudiar, mañana comenzaré a escribir a diario y responderé los mensajes que han dejado. De verdad, viendo el counter del foro nunca creí tener tantas visitas ni tampoco me hacía la idea de que tantas personas de habla hispana estén pasando por problemas similares a los míos.

Mañana haré una entrada extensa, explicando paso por paso mi rutina y contando qué hago para estar feliz y en paz conmigo mismo..de hecho, en solo dos semanas ya converso con mucha gente, soy feliz en todo momento y lo más extraño es que atraigo a los demás, la gente se me acerca y puedo conversar, bromear con total naturalidad, es algo muy raro que nunca antes había experimentado que hoy lo veo como una bendición.  Simplemente soy feliz..y soy libre, libre al fin.

Sólo doy gracias a Dios por ayudarme..y también, gracias a mi voluntad por tratar de salir adelante, por seguir una estricta rutina de meditación, mantram, ejercicios..y todas las fórmulas que entregué antes.

Mañana, como dije, me daré un tiempo para escribir en extenso y explicar paso por paso, porque así como dije antes, si a mí me resultó ¿Por qué no a otros?. Podría decir que era el fóbico social más angustiado del planeta. Prácticamente vivía sumido en la tristeza y en todo el resto de síntomas depresivos. No podía dejar de sentirme nervioso, apático, melancólico, desganado, frustrado, fracasado y con muchas  ganas de acabar con mi vida. Así, casi como un loco de remate que no tenía recuperación. Pero vamos, sí la hay, al menos gran parte de los síntomas se fueron desde el día que escribí la última entrada, es decir, más de dos semanas y las sensaciones perduran hasta hoy.

Es curioso, pero sólo me cuestiono porqué no me sentí así hace diez años ¡Vaya que habría sido diferente!, pero bueno, tengo toda una vida por delante y nunca es tarde para empezar, nunca.

Todo tiene solución, somos inmortales, encarnamos muchas veces y estamos en el mundo de la ilusión.

No permitan que sus problemas los saquen del camino.

Todos somos uno y remamos el mismo bote.

Díganle “chao” al ego y comiencen a razonar en función de una conciencia colectiva. Eso también ayuda.

Saludos

10/03/2010

Recuerdos de mi comportamiento errático en la otra Universidad

Publicado en El diario de un depresivo a 9:14 am por soydepresivo

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Siempre me cuestiono qué habría sido de mí si nunca hubiera vivido todo lo que pasé.  A veces, me imagino casado, con hijos, en una casa grande y con varios proyectos por hacer. Otras, me veo en el plano de los suicidas lidiando con almas errantes, espíritus de criminales y hordas de seres abominables en lugares oscuros donde no es posible salir.  No sé, el asunto es que de no haber tenido fobia social y no haber vivido el pasado que tuve, no hay dudas que mi vida habría sido muy distinta.
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Hoy estoy mejor que nunca, desde hace tiempo no he vuelto a desanimarme y sólo espero que llegue el día para volver a clases. Ni siquiera me he puesto a pensar qué será de mí si no consigo hablar con alguien, no logro hacer amigos o no puedo encajar en algún grupo, ya que experiencias pasadas me sirvieron para aprender muy bien sobre qué hacer y qué no, qué decir y qué callar, qué actitud debo tener el primer día y cuál no.
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Recuerdo que el primer día de la última vez que fui a la universidad, llegué con una actitud demasiado antisocial. Debo reconocer que cometí el error de “lanzarme a la vida (sin respaldo)” porque en esos años no me sentía muy bien, andaba nervioso para todos lados y la ansiedad estaba en su punto máximo, por tanto, estudiar en esas condiciones no fue una buena decisión. Recuerdo que sólo saludaba a dos o tres personas y vivía (estúpidamente) comparándome con el resto, razonando “esos son tarados, esos son idiotas, esas chicas son putas, ese es ordinario, esa es fea, yo soy mejor que todos ellos jajaja“, mirando despectivamente a la mayoría y creyéndome lo más cercano a un “Dios”.
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Cuando opinaba lo hacía hablando de corrido y utilizando sinónimos poco frecuentes para demostrarle a los demás que era superior. Me vestía como lo haría un niño presumido que buscaba llamar la atención, por ejemplo, me ponía de esas poleras sin manga o apretadas para resaltar  mi cuerpo de gimnasio y me encantaba que al pasar cerca de un grupo de chicas, me dijeran algún “piropo” o me miraran con ojos de deseo. En el fondo, estaba totalmente atrapado por la inseguridad que me llevaba a preocuparme excesivamente de cuestiones superficiales, alimentando el falso ego y descuidando lo verdaderamente importante: el estudio y las relaciones humanas. Todo era falso y mi vida era una mentira. Llegaba a la pieza y caía en depresión de tanta soledad, de lo mal que me sentía con esas caretas y tratando de proyectar una felicidad que no tenía ni en pinturas.
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¿Qué sacaba con ser deseable si no me acercaba a ninguna chica que me gustaba?  Y como el orgullo era grande, siempre me cuidaba de dar la impresión de no hacerlo porque no quería, de hacerle ver a todo el mundo que estaba en las nubes y por eso no bajaba desde el olimpo a conversar con “pobres diablos” ( jaja es ridículo pero así razonaba) y no porque era el más tímido de los tímidos. Eso no podía ser, pues significaba debilidad y yo debía dar la impresión contraria. Prefería, también, ser visto como arrogante y soberbio que mostrarme como fóbico social típico, apagado e infeliz.
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Complejo de inferioridad – superioridad y arribo de la madurez
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Ahora, más maduro, centrado, humilde, humanizado y con otro “chip” en mi cabeza, puedo comprender porqué cometí esos errores y razonaba de forma tan errónea. Basta revisar mi historial de adolescente y ver que la gran mayoría de problemas se generaron por la mala imagen de mí mismo. En el colegio, era por así decirlo, el feo de la clase al que las chicas utilizaban para sus bromas internas, por ser, al nivel de que apostaban algo y la que perdía debía decirme “te amo” o “quiero salir contigo” .       Al graduarme de allí y vivir en carne propia la otra cara de la moneda, actué igual como si un niñito pobre que ha sido humillado por su condición, de un día para otro ganara la lotería, pues, cambié tanto fisicamente que quedé casi irreconocible. Pasó algo parecido al cuento del patito feo donde todos lo humillaban por su aspecto pero al crecer terminó siendo un cisne. En buenas cuentas, bajé de peso, crecí, desapareció el acné, me volví adicto al ejercicio y en muy poco tiempo pasé de feo y rechazado a atractivo y deseado.
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Entonces, después de soportar tantas burlas por mi aspecto durante muchos años, transmuté y así me presenté en esa universidad. Ya estaba muy seguro de mi aspecto físico, tanto que llegaba a ser vanidoso. Alimentaba diariamente esa suerte de seguridad falsa construida sobre arena y cuyos pilares eran el aspecto, el atractivo físico y la facilidad de palabra. Me concentraba en los ejercicios, las series de abdominales, la cantidad de calorías ingeridas, el agua bebida, aprendía palabras nuevas y rebuscadas para impresionar con mis preguntas etc..etc, casi todo lo hacía en función a la imagen que buscaba proyectar.
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Así, al llegar a la universidad, veía a mis nuevos compañeros como si fueran mis ex compañeros de colegio, me comparaba con ellos y con frecuencia sonreía irónicamente al despreciarlos con pensamientos despectivos. Los encontraba poca cosa y yo, al contrario, me elevaba hacia la estratósfera en mi burbuja y desde allí interactuaba con el “vulgo”.  Debo reconocer que se trató de una mezcla muy extraña porque a pesar de mi soberbia, seguía teniendo los mismos problemas para socializar con los demás pero en principio los ocultaba muy bien. Ya no razonaba en orden a ” soy feo, pensarám que soy horrible, pensarán que soy gordo, les dará vergüenza estar a mi lado, doy asco, causo rechazo“, sino, pensaba “soy guapo y le gusto a muchas pero qué le voy a decir, qué le voy hablar, pensará que soy nerd, pensará que soy loco, pensará que soy raro“.   Después de muchos días sin saludar a nadie, ya caía mal, notaba que hablaban mal de mí a mis espaldas y el resto de la historia creo haberla contado en otra entrada.
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Así entonces, en esta ocasión mi primer día será distinto. Internamente sigo teniendo el problema de fobia social pero la ansiedad es mínima o casi nula. No ando nervioso ni tampoco vivo comparándome con el resto. No me visto provocativamente (y aunque quisiera ya no tengo cuerpo de gimnasio XD) ni tampoco opinaré, preguntaré o participaré en clases para enaltecer mi ego ni trataré de demostrar que soy superior (qué tontera) porque primeramente no lo soy y si lo fuera, no tendría razón para hacerlo notar. Simplemente, iré como uno más, sin nervios, tranquilo, no esperando nada y siempre concentrado en el objetivo final que es el estudio, y de paso, sólo si es posible, trataré de hacer amigos o conocidos con quien compartír los próximos años.  Mi lado superficial ya no está, mi ego ha sido aniquilado y la humildad, la paz mental y la empatía por los demás las siento cada vez más fuerte, contrariamente proporcional a los síntomas depresivos.
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Mucho me han ayudado las fórmulas que indiqué anteriormente (ejercicio, meditación, mantram) pero siento que lo principal fue gracias a mi reencuentro con Dios; la comprensión del objetivo respecto al verdadero motivo que estamos aquí, siendo conciente porqué soy el que soy, porqué somos almas con una misión en dominio de cuerpos físicos que vienen a experimentar ciertas dificultades que debemos superar, aprendiendo de ellas y evolucionando. Me siento parte de un plan gigante, una obra divina perfecta que nos tiene como meros actores en pleno escenario. En cierto modo puedo identificarme con mi cuerpo pero soy más que eso, soy espíritu, soy un alma, soy un ser de luz en una de las miles de miles de encarnaciones que he vivido y deberé vivir. ¿Por qué angustiarme más de la cuenta? ¿Por qué tomar todo con gravedad? ¿Por qué no correr riesgos razonables? ¿A qué le temo? ¿Por qué mejor no acepto mi pasado y me concentro en el presente? ¿Por qué en vez de quejarme no hago algo por mi vida?  Bueno, razonando así llegué a sentirme tan bien como ahora, a sentir en mi interior esa calma que nunca tuve, ese sentimiento de amor cuando veo a otra personas y no esa hostilidad de ver a posibles rivales, enemigos en potencia o alguien con quien compararse. Así, eliminé todo vestigio de superficialidad en mi razonamiento e incluso los demás han notado que proyecto buenas vibras.
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Me siento muy tranquilo, se me nota en la voz, en la mirada, en mi comportamiento diario. Es todo tan raro, me siento tan bien y estoy tan calmado que todo parece un sueño, me siento como otra persona.
Siento que Dios está cambiando mi vida, y sí, antes pensaba que quienes decían “curarse por acercarse a Dios”, eran tarados, crédulos e ingenuos demasiado influenciables por pastores, sacerdotes o reclutadores inescrupulosos, donde lo único bueno del lavado de cerebro era la felicidad que decían sentir junto al término de la mayoría de síntomas de sus problemas arrastrados por años.
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Hoy, puedo decir que sin fanatismos y ni intervención de terceros, me acerqué a la divinidad y terminaron los síntomas principales.  El miedo se acabó, se esfumó, quizás a través de mecanismos divinos, energéticos, metafísicos, o quizás porque asumí y dimensioné desde lo más profundo de mi ser, que soy un simple actor inserto en una de las tantas obras y debo hacer mi papel como corresponde, y si hay cosas que no me salen, pues seguiré teniendo oportunidades donde las condiciones necesariamente cambiarán, además, puede ser que la obra termine abruptamente (morir) pero siempre podré volver al escenario. Así, al tener la conciencia limpia de actuar correctamente y tenerlo a Él como testigo, todo lo demás deja de tener importancia, dejas de preocuparte por nimiedades y te concentras en tu camino. Se termina la ansiedad y los nervios se van. El miedo a la gente, como buen fóbico social, se desvanece en un alto grado, o al menos al punto de que ahora me acerco a desconocidos y soy capaz de pasar un rato agradable con ellos.
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Como dije en otra entrada, no sé si esta sensación perdurará en el tiempo o en pocos días más estaré describiendo lo mal que me siento, puteando la vida y maldiciendo al destino. No lo sé, pero internamente, algo me dice que estoy comenzando mi proceso de cura definitiva, la salida del pozo y su posterior tapado, la desaparición de los yunques y la clausara de sus fábricas. Es como si todo conspirara para hacerme sentir bien. Me gusta mucho y espero seguir así.
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Saludos.
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08/03/2010

Mi tercer día con Ginkgo Biloba

Publicado en El diario de un depresivo tagged , , , , a 12:38 pm por soydepresivo

Le pregunté a un médico amigo, qué podía hacer para mejorar mi memoria porque veo que a veces olvido hasta que almorcé o desayuné. Me dijo que podría ser producto de los estados depresivos pasados porque perder un poco la memoria es otro de los síntomas, asegurándome que no me preocupara porque estoy sintiendome bien y de a poco mi cerebro debería comenzar a funcionar normalmente.

Como estoy tratando de adquirir habilidades sociales para llegar con otra actitud a mi nueva casa de estudios, le conté que mi problema siempre ha sido la poca capacidad para retener información. Así, le pregunté por la técnica que utilizaba en su vida universitaria cuando debía pasarse estudiando la mayor parte del tiempo.   Respondió que también tuvo problemas parecidos, y que su padre, otro médico, le dio la solución: Ginkgo Biloba.

Me dijo que había probado varios remedios por su cuenta y ninguno le había dado tantos resultados. Contaba que al segundo mes de tomarse una pastilla al día, notaba que después de leer un texto recordaba la mayoría de detalles que antes pasaba por alto o sencillamente no lograba memorizar a la primera.

El cambio fue casi mágico, ya que empezó a subir sus notas y se convirtió en uno de los mejores de su generación. Para él fue demasiado sorpresivo, ya que al ser un remedio puramente natural y sumado a que todavía no hay estudios de prestigiosas universidades mundiales que avalen sus efectos,  contrariaba todo lo que estaba aprendiendo respecto a la validación de resultados a través del método científico y la eficacia de los remedios naturales.  El punto es que le sirvió demasiado y nunca tuvo efectos secundarios.

Personalmente, la estoy tomando desde hace tres días y siento que estoy en un estado mayor de alerta. Duermo mejor y tengo sueños más profundos, y además, siento que mi mente está más ágil que de costumbre.  Lo único negativo es que mi deseo sexual ha incrementado demasiado. Ayer, era tanto que ni siquiera pude quedarme dormido sin evitar esas prácticas auto satisfactivas que muchos fóbicos sociales debemos recurrir para no volvernos locos.

Si van a comenzar a tomarlos, lean más sobres sus efectos y contraindicaciones.

La próxima semana seguiré escribiendo sobre mi experiencia con el Ginkgo y sus efectos.

Así viví el terremoto

Publicado en El diario de un depresivo a 9:11 am por soydepresivo

Era otro día como todos, a esa hora leía “Autobiografía de un Yogui” de Yogananda y nada hacía sospechar lo que vendría.  Al principio todo comenzó como un leve sismo, de esos que cualquier chileno está acostumbrado. No le di importancia y seguí en lo mío, no obstante, los segundos pasaban y la intensidad era aun mayor. Comencé a preocuparme cuando noté el mueble moviéndose con fuerza y sentí que los movimientos eran más intensos mientras iban pasando los segundos. Salí de la pieza a despertar a mis padres y fuimos a buscar un lugar seguro. Era sorprendente darse cuenta que el piso se movía como gelatina y los cables del tendido eléctrico estallaban y nos dejaban a oscuras.  Parecía el inicio de una guerra porque a los segundos de iniciados se cortó la electricidad, y hasta que terminó el terremoto no dejemos de ver “flashes” de luz por doquier. El cielo a veces se iluminaba asemejando los videos que abundan en youtube sobre bombardeos. Segundos después de finalizado, quedemos completamente a oscuras,  sin saber que ocurría en el resto del país ni si habría un tsunami.

Encendimos una radio a pilas y tratamos de escuchar alguna emisora nacional, pero lamentablemente no funcionaba ninguna, ni AM ni FM. Y es raro porque con la cantidad que hay ahora, al menos una debería haber tenido aparatos de emergencia para casos como éste, pero nada. Después supimos que muchos radios quedaron con sus equipos destruidos.

Lo único que pudimos sintonizar, fue una radio de Mar del Plata, Argentina, donde estaban informando del terremoto pero tampoco tenían mayores informaciones.  De ahí vimos que casi toda la gente había salido a las calles , muchos comentaban lo sucedido pero todo con suma calma y contrario a lo ocurrido el día siguiente de saqueos a supermercados y a tiendas del centro. Al otro día volvieron alguna radios locales y pudimos, al menos, tener información más precisa de lo ocurrido.

Desde aquel fatídico desastre natural, estuvimos sin luz y sin agua por muchos días. Por suerte antes habíamos ido al supermercado y teníamos provisiones para toda la semana. Es desesperante no poder informarse más que por la radio, es como estar desconectado de la realidad porque no alcanzábamos a dimensionar la verdadera magnitud de la tragedia. Después llegó la luz pero seguimos incomunicados, el teléfono no funcionaba, la televisión e internet tampoco. Al menos los almacenes comenzaron a abrir y gracias al toque de queda con militares en las calles, se acabó el vandalismo y el país comenzó a normalizarse.

07/03/2010

Adquiriendo habilidades sociales

Publicado en El diario de un depresivo a 11:09 am por soydepresivo

Durante la semana he estado practicando y los resultados han sido buenos. Soy plenamente conciente cuáles son mis peores carecterísticas y la evitación siempre ha sido una de ellas.

Recordaba también que siempre y en todo lugar, los vigilantes o guardias me quedaban mirando raro y muchas veces me perseguían o avisaban por radio para que los demás vigilaran de cerca al “sospechoso”. Las primeras veces que lo notaba me sentía mal que pensaran así de mí, como si fuese un vulgar delincuente que podría echarse cosas al bolsillo o consumir algo ahí mismo, sin pagarlo, pero después comencé a tomar el asunto con humor y utilizaba las situaciones para reírme un rato y fastidiarlos.  Según me han dicho, estos tipos de alguna forma son como “perros que huelen el miedo y la tensión”, y claro, si tengo fobia social evidentemente voy andar nervioso y con un cierto grado de ansiedad pocas veces disimulable.

Como estos días he andado feliz, tranquilo y con ganas, pensé qué podía hacer para comprar un regalo y no pedirle a mi madre que lo comprara. Me hice la idea de salir de mi cueva y recorrer el centro de la ciudad, así, compraba el presente  y también me servía para volver a adaptarme a las multitudes, a la gente, al ser observado por otros, para que cuando entre a estudiar el golpe no sea tan grande.

Entré a una tienda y esta vez noté que pasaba casi desapercibido para los vigilantes. Ya no razonaba en función de que “podría estar pensando que voy hacer algo”, sino que la tranquilidad de mi estado sólo me enfocaba a la compra que debía realizar. Recorrí la tienda buscando el artículo y en el trayecto pensé que podría iniciar alguna conversación con alguien, total, no perdería nada y si pasaba algo no me afectaría porque me sentía bien.  Me acerqué a uno de los guardias y le pregunté dónde estaban las cremas para mujeres, me indicó un sector determinado y me animé a decirle “es que iré a un cumpleaño y no sé qué regalar”. La respuesta fue más grata de lo que esperaba, ya que empezó a recomendarme ciertos packs que mucha gente compraba, me puso como ejemplo a su hija y me llevó directamente al lugar, algo así como un guía turístico. Conversamos un buen rato sobre los precios (parece que también quería conversar con alguien) y le pidió a la jefa del local que me asesorara. Todo muy pero muy cordial, situación que no recuerdo haber vivido porque siempre esos momentos eran tensos y el interlocutor lo notaba, actuando diferente.

Después, seguí en mi racha y empecé a hablar con la dependiente, también, sin ninguna tensión. Incluso me permití bromear totalmente relajado como si estuviera en mi cueva-pieza.  Compré el artículo, me salí y me despedí con muy buenas vibras con uno de los que en otra oportunidad, muy probablemente me habría perseguido y yo habría salido pensando “eres un pobre diablo” caminando en frente de sus narices. La actitud, creo, me ayudó a que el interlocutor también sintiera mi proyección de tranquilidad. Todo fue muy positivo.

06/03/2010

Volviendo después del terremoto y tsunami que azotó al país

Publicado en El diario de un depresivo a 4:13 pm por soydepresivo

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Vaya terremoto que vivimos en Chile, es lamentable el desastre producido, sobretodo por aquellos pueblos que fueron arrasados por el tsunami que el Gobierno y la Armada no advirtieron como debían.
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Lo lamento por los miles de compatriotas que perdieron sus vidas, sus familiares, sus hogares y sus trabajos. Conozco a personas que debido al terremoto han debido acampar en sus propios patios porque sus casas han quedado con severos daños estructurales, además, las reparaciones son tan costosas que no tienen cómo solucionarlo.
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Es increíble lo desesperante que puede llegar a ser la desconexión completa de los medios de comunicación, debiendo informarme a través de radios a pilas. Por varios días no tuvimos electricidad, después llegó pero se cortaba a cada rato y cuando se estabilizó, el telfóno, cable e internet seguían sin funcionar. Sólo ahora y después de muchos días, se podría decir que donde vivo todo a vuelto a la normalidad. Por suerte, no pasó nada grave y sólo se cayeron algunos adornos del living. Toda mi familia, gracias a dios, ha quedado indemne de la situación.
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Estos últimos días y a pesar de la conmoción nacional, han sido muy positivos para mí. He conseguido financiamiento para volver a estudiar y eso me tiene con la esperanza de normalizar mi vida. Si bien es otra carrera, mucho más corta y de un tercio del valor que la otra, al menos me mantendrá ocupado el resto del año y no encerrado en mi cuarto, mirando al techo y escuchando el sonido del click click de reloj.   En principio pensé que al no poder estudiar lo que deseaba se vendría el mundo abajo, pero también entiendo que mi pasado académico está lleno de malas experiencias y deserciones, y que ahora, al menos en dos años y medio, tendré otra oportunidad para salir adelante de una vez por todas.
Quizás, titularme puede ser el test, algo así como la prueba previa y necesaria para estudiar lo que deseaba, el aclimatamiento definitivo a las aulas y la adquisición de los hábitos de estudios necesarios para obtener buenos resultados, tomando muy en serio el asunto. Deberé acostumbrarme al ritmo de la educación superior, evitando depresiones, desánimo, y con los recuerdos de mis malas experiencias, tratando en lo posible que los problemas del medio no afecten mis emociones y de paso afecten mi carrera. Deberé desarrollar habilidades sociales pero aunque no las adquiera y camine como hermitaño por los pasillos de la facultad, el objetivo es estudiar, sacar la carrera y titularme. Si hago amigos pues bien, y si no, pues bien también.
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Al menos, voy con todas las ganas, con mi conciencia tranquila, en paz y sin ansiedad. Me he propuesto no sólo pasar los ramos como hacía antes (y a veces ni eso), sino tratar de ser el mejor de la clase y no amagarme la vida por tonteras. Tengo claro que esta vez no puede ocurrir lo mismo de siempre y no puedo dejarme llevar, en caso que ocurra, por la depresión o malos ratos que la soledad me generaba en el pasado. Hoy siento que Dios está en mí y ya nada más me importa, el objetivo es vivir la vida como la haría una buena persona decente, prudente y razonable, lo demás “vale hongo”.
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Estudiaré para tener algo de instrucción definida y certificada en un ámbito determinado y para tener un cierto respaldo académico que avalen mis conocimientos autodidactas.
El asunto del dinero me tiene sin cuidado, no es una carrera rentable pero me gustaba como segundo opción y eso me basta. Además, nunca he sido ambicioso ni tampoco el dinero o los bienes materiales han movido mi vida. Ya en el pasado cometí el error de estudiar una carrera muy respetable socialmente, muy rentable pero que en realidad no me gustaba mucho porque además de aburrirme y sentirme solo en los intermedios de las clases, también lo hacía en las cátedras. En fin, creo que han sido muchos los años tirados a la basura y ahora, por fin, tengo la última oportunidad de dejar atrás mis problemas o al menos tranquilizarme para definitivamente salir adelante y superarlos.
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Saludos

26/02/2010

Correr me gusta correr, porque depresivo no quiero ser.

Publicado en El diario de un depresivo a 7:20 am por soydepresivo

Después de habérmelas dado de corredor y trotador, debo reconocer que el ejercicio me sirvió para salir del pozo y deshacer los yunques. Las entradas pasadas reflejan cómo me sentí esos días, pero ahora, las endorfinas y la oxigenación cerebral como beneficios directos del deporte, me han devuelto “el alma al cuerpo”.

Pensé borrar o editar las entradas que reflejan tristeza extrema y desesperación, porque a partir de mi actual estado de ánimo positivo, me avergüenza haber tenido pensamientos tan fatalistas y catastrofistas. Pero no. Decidí no hacerlo porque estaría contrariando las políticas que fijé para el sitio, y aquí, como dije antes, describiré mis sentimientos exactos y con sus respectivos motivos, razones o circunstancias.

Ya lo saben, hacer ejercicio es otro remedio natural y muy efectivo para mejorar el estado de ánimo.

¡A sudar se ha dicho!

22/02/2010

Una pausa. Bienvenido sea el humor.

Publicado en El diario de un depresivo a 10:06 pm por soydepresivo

Como las entradas pasadas fueron muy negativas, hay que equilibrar la energía. XD

Los síntomas insoportables

Publicado en El diario de un depresivo a 5:03 pm por soydepresivo

Ya no lo soporto. Otro día más con cien toneladas en mi cabeza, malestares corporales generales y el desánimo que derrumbaría cualquier consciencia. Desayuné de buena gana, pero al volver a la rutina de inacción comencé otra vez con los síntomas. En pocos minutos aumentó la sensación de peso en la cabeza, dejándome aun más desganado y llevándome al mismo estado mental de ayer, agudizado por el tiempo que actúa e incrementado la angustia como bola de nieve.

Veo mi presente y vuelve el resentimiento hacia la vida. Sigo cuestionándome el porqué de las injusticias del destino, ¿Por qué el pasado acondicionó tanto mi presente? ¿ Por qué todavía no puedo superar los problemas, y ser, al menos, medianamente feliz?
Dejé de practicar cualquier fórmula para superar la angustia porque a los dos minutos mis pensamientos negativos se encargaban de minarlas. La rabia contra mí mismo sigue presente, ya no puedo controlar mi estado de ánimo pensando en otras cosas. Esto se ha hecho demasiado fuerte, es parecido a un ataque directo al cerebro que conlleva un sinfín de repercusiones físicas

Siento la carga de 300 yunques sobre mi cabeza, a ratos tengo sueño, en otros me dan ganas expresar mi frustración a través de frases como “puta vida mierda” “maldita hora en que seguí viviendo” “me equivoqué al no suicidarme a los 14 porque así me habría ahorrado diez años de angustia y mierda”.. “vida conch…..¿Podré superar esta mierda? ¿Cómo?. A veces las digo al viento, como interpelando al destino por mi fatídica condición, otras, como la mayoría de las veces, sólo quedan como pensamientos reclamantes y sin destino.

Viviendo sin ganas de nada

Publicado en El diario de un depresivo a 6:09 am por soydepresivo

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Sólo pienso en el fin de mis días. Es la peor crisis que he tenido y no sé cómo remediarla. La presión de estar entre cuatro paredes y ser una carga para mi familia, se están convirtiendo en pensamientos recurrentes, desmotivantes, desmoralizantes y deprimentes. He llegado al punto de buscar métodos indoloros de suicidio para terminar con esta tortura mental que ya no me deja respirar tranquilo. Después que los encuentro me pregunto ¿Para qué? ¿No habrá alguna solución alternativa? ¿No estoy lo suficientemente informado respecto de qué sería de mí como “ser espiritual”? ¿Acaso no estoy consciente del daño que provocaría en mis seres queridos?… O sea, además de tener fobia social, congelar los estudios, sentirme solo,infeliz, abrumado y todo el tiempo depresivo, ¿Agregaré a la lista que soy un cobarde de mierda, incapaz de superar mis problemas?.  Basta eso para desistir de cualquier intento;incluso para reflexionar que tal razonamiento extremo es propio de insensatos y desequilibrados.
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Tolero cada vez menos sentirme así, no es justo que toda mi vida sea la depresión y nunca haya podido levantar cabeza. Todo tiene un límite ¿Cierto?. No creo que la vida de una persona consista en pasarse las 24 horas del días con depresión, porque las pesadillas que tengo son la continuación a mi estado natural diario. Al menos en el pasado, a través del mundo onírico lograba proyectar mis deseos y experimentarlos como si fuesen una suerte de vida paralela que me hacían sentir bien. Me escapaba de la realidad soñando que era feliz, o al menos, llevando una vida normal y haciendo todo lo que aun no me atrevo a hacer en la vida real. No actuaba con la torpeza provocada por el nerviosismo y la ansiedad y sólo me dedicaba a ser yo mismo, estaba en clases y estudiaba contento, reía, disfrutaba con las chicas que siempre me gustaron y con otras que si bien podría haber tenido suerte, nunca me atreví y terminé despreciándolas con mi indiferencia. Así, los sueños eran el único momento agradable del día pero ya ni eso me queda.
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El título refleja fielmente como me esto sintiendo. Sólo pensamientos negativos rondan mi mente y el malestar es general. Es como si algo se hubiese metido a mi cabeza, contaminándome el cerebro y de paso mi cuerpo entero.  Lo que antes me divertía, ya no me saca ni una sonrisa. Pasa lo mismo con el tenis y los deportes que antes seguía y practicaba.
Tampoco me interesan los programas de televisión que antes me me hacían pasar el tiempo, esos en los que tenía interés en las materias, sobretodo aquellos que decían relación con descubrimientos no reconocidos, conspiraciones, ocultismo, nueva era, ovnis y profecías. Ya me dan lo mismo. Me aburren y me importan un carajo. Lo mismo va para las películas, libros o cualquier hábito y distracción sana.
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Mi rutina de hoy:  Pc, pc, pc, pc, pc, pc, siesta depresiva (pesadilla), pc, pc, pc, pc,pc, recostado sobre el sillón y meditando sobre la mierda de vida, pensamiento negativo, pensamiento negativo, rabia, decepción, malos recuerdos, insultos a la vida pc pc pc pc pc pc pc  y ahora escribiendo esto. Suena gracioso pero es la verdad. Me comí unas rosquillas y no quise almorzar, me duché para tratar de calmarme y nuevamente no quise ir al gimnasio. Hay dos llamadas perdidas en mi celular que no devolveré porque esa gente no me interesa, ya di vuelta la página y no quiero vincularme más con esos años. Además, siento que sólo buscan información para dársela a conocer al resto de personas que no tienen noticias del “friki”. Esto podría leerse como delirio paranoico, pero esas personas eran de esos que saludaban con abrazos fingidos  y que al rato, cuando daba la espalda, generaban la mayoría de rumores malintencionados.
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Perdí el hilo, no sé que escribí hace tres minutos en este mismo tema. Veo que la depresión también ha estado afectando mi memoria porque repito muchas cosas que ya hice. No sé hasta qué punto será normal darme cuenta, sólo en el momento de querer hacerlo por segunda vez,  que ya hice lo mismo hace dos minutos. Por ejemplo, me lavo las manos dos veces, olvido que ya me cepillé los dientes, voy a un lugar para hacer o buscar algo pero llegando ahí no sé para qué fui. A veces me acuerdo de una página web y una vez abierto el navegador se me olvida. Cosas así. Quizás, la depresión sumada a la nula ocupación mental, llevó a que mi cerebro dejara de estar forma, perdiera velocidad, memoria y raciocinio. El no alimentarme bien contribuye a su mala nutrición, la falta de ejercicio lo lleva a una falta de oxigenación y circulación sanguínea, y la depresión, bueno, es como la guinda a la torta.
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Sigo pensando qué va a ser de mí este año. Se acerca Marzo a pasos agigantados y estoy peor que antes. ¿Y Dios?, bueno, no puedo culparlo, sus razones tendrá para ignorar mis peticiones que podrían terminar con esta mierda.
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21/02/2010

¿Pesadillas o sueños liberadores?

Publicado en El diario de un depresivo a 2:46 pm por soydepresivo


Soñé que no aguantaba seguir en estas condiciones, subía un edificio de treinta pisos y me tiraba directo a morir. Al caer, notaba que mi alma se desprendía del cuerpo y sentía una paz increíble, de total liberación.
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Al principio me asustaba porque era capaz de ver mi cuerpo destruido, pero después, tomaba conciencia que estaba en otra dimensión y los síntomas depresivos habían terminado. Me costaba aceptar que era otro, seguía existiendo y dejaba atrás la porquería de vida que pacientemente soporté por mucho tiempo.
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Volaba y volaba sintiéndome a gusto pero sin rumbo fijo, poco a poco comenzaba a tomar conciencia de mi decisión, por un lado no sentía la densidad física ni el peso mental de la depresión y me gustaba la libertad de desplazarme como un fantasma. Por otra parte, me daba cuenta que muchos sufrían con mi partida y fui un cobarde que no pudo resolver sus problemas. Tampoco era tan libre ya que estaba dando vueltas sin ningún destino y como cualquier alma errante.
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En esos momentos me preocupé por todo. La ansiedad y los nervios comenzaron a bombardearme. Seguí volando sin destino fijo y bajé a una playa. Me quedé mirando a la gente que disfrutaba de un día soleado, pero al parecer, nadie me veía. Caminaba entre ellos buscado a alguien pero al ser invisible nadie lo notaba. Pensaba que no compartir con nadie también podía ser perturbador donde estaba y de inmediato sentí en mi cabeza que “sería castigado por la justicia divina como criminal suicida y pronto me llevarían al bajo astral donde seguiría con los síntomas depresivos, conviviría con la peor casta de criminales espirituales y debería soportar allí un buen tiempo hasta tomar consciencia de mi error”. Algo parecido a lo descrito en el libro “Memorias de un Suicida”.
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No pude ver quién era pero me dejó tenso, volé como cohete, salí del mundo y me quedé unos segundos mirando la tierra, asustado y maldiciendo una vez más mi existencia. Segundos después desperté agitado y tratando de descifrar el significado del sueño.
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Siento que mi inconsciente ya está cansado de seguir soportando el diario vivir.  Ya no tiene fuerzas de seguir batallando esta lucha infructuosa y desgastadora donde lleva muchos años sin ganar la guerra. Las “tropas” están cada vez más desmoralizadas y muchos se han retirado. Otros han levantado la bandera blanca y unos pocos siguen batallando a sabiendas que en la práctica no podrán hacer mucho.
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Si ayer tenía un yunque sobre mi cabeza, hoy tengo dos. Ahora comprendo a depresivos fatalistas y pesimistas que anteriormente criticaba por no poner de su parte para salir adelante. En mi caso, ya puse todo y cada día sigo peor. Más encima no tengo posibilidades reales de dejar atrás los problemas y la angustia ya es permanente; me siento como un zombi, un muerto en vida incapaz de sonreír que ha perdido las ganas de todo.
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Ya no quiero vivir, no, basta, me aburrí, me saturé de esta mierda. Lo peor es que deberé decidir qué hacer este año y todas las opciones son grises, ninguna es lumínica aunque sea pequeñita. Hay una opción completamente oscura pero no la tomaré, al menos mientras siga teniendo la cordura que nunca he perdido. Las demás, pueden significar la extensión de mi estado anímico negativo a límites más allá de lo humanamente tolerable, y no, no quiero estar peor de lo que estoy.
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20/02/2010

El yunque, mi sombrero permanente.

Publicado en El diario de un depresivo a 3:07 pm por soydepresivo

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Acabo de despertar con el mismo peso del yunque en mi cabeza. Ni el sueño hizo el trabajo reparador que buscaba porque sigo teniendo los síntomas de mierda. No tengo hambre, no tengo ganas de nada y siento que parasito en un lugar donde no me quieren. Lo único que desean es que me vaya de aquí pero nunca me lo dicen, sino que lo hacen a través de indirectas, de comentarios, de frases en que exponen mi forma de ser en toda su expresión y me llevan a repensar, una y otra vez, el qué sería de mí si definitivamente tirara la toalla.
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La sensación es desesperante y más profunda que una simple etapa de desánimo. No quiero, no busco, no deseo, bajo ningún respecto, seguir viviendo con esta mierda en la cabeza pero tampoco puedo hacer mucho. Los especialistas cuestan dinero y yo no tengo, lo mismo pasa si quiero volver a estudiar. Después me planteo trabajar y la pregunta es..¿Para qué? ¿Para sentirme peor? ¿Seguir teniendo los problemas de siempre?. Sé que no puedo seguir otro año más de vago aunque sea del tipo depresivo y no fiestero,  porque el encierro y la inactividad agudiza y maximiza cualquier problema que se tenga y frenan cualquier intento por salir adelante.
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¿Qué hacer?.¿Qué diablos hacer?. Ya no medito, ya no escucho el mántra, ya no me interesa tratar de combatir el desánimo porque dejaron de tener efecto, o quizás, los síntomas llegaron a un punto donde ningún remedio natural funciona. A lo mejor es la mala disposición que tengo debido a mi estado, no lo sé, pero no siento lo mismo de antes. Menos mal que a pesar de la depresión y la rabia no paso al siguiente estado donde muchos se suicidan o se mutilan, gritan, hacen escándalos o algo para llamar la atención y sentirse querido. Al menos dentro de mi locura hay una buena dosis de cordura que sé manejar, pero no por eso es menos angustiante darme cuenta quién soy, qué he hecho con mi vida y cómo esta mierda de problema me ha llevado al punto donde me encuentro.
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Hoy, mi hermano nos ha invitado a su casa. Como de costumbre no iré, me quedaré encerrado en la pieza y haciendo cualquier cosa. No quiero tener el resentimiento de siempre al darme cuenta que toda mi familia está bien, ríe, disfruta de la vida y yo soy el único distinto, no precisamente por algo que me enorgullezca.
Tampoco tendré que soportar preguntas insidiosas respecto a mi vida, por ejemplo, cómo me va, qué tal estoy, en qué trabajo, qué estoy estudiando, porqué no trajiste a tu novia, que porqué siempre te apartas, porqué eres tan callado etc. No. Al menos las paredes de mi cuarto no me presionarán con preguntas, no emitirán comentarios sobre mi vida y no me enrostrarán que son felices a punta de ironías y sarcasmo.
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Escribir esto ha acentuado el peso del yunque. Es desesperante pero al menos sigue siendo soportable, quizás ya estoy acostumbrado a sentirme así, mi cerebro se hizo adicto a los procesos generados por la depresión y busca la mejor manera de encaminarme a ese estado. Sigo con ganas de nada porque todo me aburre, todo es gris y denso. Es una putada.
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Caminando por el fondo

Publicado en El diario de un depresivo a 5:57 am por soydepresivo

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Han pasado tres días desde la última entrada y ni siquiera me he animado a encender el computador. Me preguntaba qué pasaba y porqué los métodos que antes me funcionaban para combatir y aniquilar mi desánimo, ya no me sirven del todo. ¿Será porque el problema se está agravando? ¿Será que no quiero aceptar la negativa de mi familia a seguir pagándome los estudios? ¿Será que no quiero aceptar la vida de mierda que deberé seguir llevando, no sé por cuánto tiempo más?, ¿ Será porque sé que estaré encerrado en mi cuarto o en algún trabajo que no es de mi agrado, pasando por los mismos problemas de siempre?
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Y ya sé lo que pasará si nuevamente me pongo a trabajar sin solucionar la FS, y es que voy a tener problemas en las relaciones interpersonales con todos los compañeros de oficina, después el conserje, guardia o cuidador también me agarrará bronca y terminaré con malos ratos. Siempre me pasa, entiendo que en cierta forma el problema es mío pero yo no molesto a nadie, yo no me meto con nadie ni tampoco hablo mal de nadie, pero siempre empiezan a hablar mal de mí a mis espaldas, a difamarme. Eso lo noto y no es paranoia mía, primero es todo normal pero poco a poco empiezan las miradas distintas,  los comentarios malintencionados a mis espaldas que denigran mi honra hasta que llegan al trato fingido. Claro, como yo no hablo casi nada, para ellos soy tontito, tengo algún retraso o soy loco, ergo soy débil y deben tratarme diferente (ja). Lo menos malo es que nada es de frente,  todo se dice sin que me entere directamente pues lo he comprobado dejando grabadoras mp3 en lugares estratégicos. Al principio me afectó pero después me reía de la imaginación y mala intención de algunos, pudiendo comprobar, de paso, que los abrazos y saludos afectuosos que detectaba como “falsos”, eran realmente así.
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Siendo bien honesto, en estos tres días me he sentido peor que nunca. Creo que en el pasado tuve muchos problemas, angustias por montón y depresiones, pero nunca, jamás, había llegado a estos niveles de negativismo.  Quizás , todo está conspirando para que así sea. Aquí estamos en vacaciones, es verano, hay un calor insoportable y todo el mundo lo disfruta, incluso mi familia, ¿Y yo?, encerrado como de costumbre. Además, quizás es por cómo me he sentido pero si quiero distraerme, pongo alguna películas y a los cinco segundos la apago. Después, empiezo a leer el diario y a los dos minutos lo dejo. Ni hablar con libros, ensayos, trabajos, qué se yo, cualquier material que por cultura general me traería beneficios invertir tiempo, pero nada, no tengo ganas.
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Escuché el mantram para tranquilizarme pero nada. Canté con más fuerza pero seguía sintiendo la sensación de tener un yunque en la cabeza y poco me duraron las ganas por meditar, ya que al quinto minuto estaba pensando en mi presente por más que tratara de concentrarme. No quedó otra que dejar todo botado y volver al dormitorio. Estaban dando un partido, me pareció interesante pero pasó lo mismo, a los cinco minutos me aburrí, apagué el televisor, la luz y me acosté con ropa a las 7 de la tarde y a pleno sol.
Desperté hace una hora y media y aquí estoy, escribiendo, reflejando mi rabia, desahogándome de tener que pasar por tanta mierda, sentirme tan mal por los mismos problemas que han convertido mi vida en la mierda que es.
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Y ya se va Febrero, se suponía que en Marzo retomaría los estudios pero no tengo financiamiento. Estaba dispuesto a pasar por alto mis problemas y concentrarme cien por ciento en las materias, pero el destino, la suerte, ¿DIOS? o simplemente mi familia dijeron que no y me dieron, para variar, otro portazo en la cara.  Por otro lado entiendo sus razones toda vez que no fui lo suficientemente sistemático en el pasado, fui débil mentalmente y me dejé llevar por la angustia, la depresión, las malas experiencias, la soledad y el sentir que no encajaba en nada ni con nadie, pero también por la comodidad de tener las necesidades básicas satisfechas, la nula exigencia de mi familia en términos académicos y la estupidez de victimizarme en demasía por mi problema, justificando mi desidia y razonamiento en orden a que tenía privilegios para ser irresponsable y no hacer las cosas con la seriedad requerida.
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Sea como sea, el punto es que estoy igual que antes. Me siento igual de mal, ya no veo esperanzas y estoy pensando en dar algún golpe de gracia. No digo que me vaya a suicidar, sino que llevo días pensando que podría hacer un cambio radical con mi vida y comenzar otra actividad. Por ejemplo, se me pasó por la mente viajar a algún país caribeño, trabajar en lo que sea y vivir ahí para el resto de mi vida, siempre y cuando logre alcanzar en el intertanto  la tranquilidad mental, la estabilidad emocional, sin tantos síntomas de FS , ayudando a los demás y siendo un aporte a la sociedad .  También, pensé escaparme a alguna isla no muy conocida y tratar de incluirme en sus constumbres ancestrales, su filosofía de vida y sus características particulares.
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Otra opción, es servir a través de Dios. Pero no creo que las religiones sean el camino y esto es independiente a que una esté más cerca o más lejos del bien común o de la espiritualidad práctica que en parte creo conocer.
No lo sé. Las dudas siguen, mi vida es la misma y sólo tengo la certeza que este año no podré volver a estudiar porque no tengo dinero. Aunque quiera, el dinero no me deja y punto. Así, deberé animarme a hacer otra cosa, pero ¿Qué?.. Ahí está el meollo del asunto, porque el camino que elija no será por opción sino por obligación, ya que no me quedará otra. O salgo a buscar un trabajo cualquiera o me quedaré otro año más encerrado y deprimido. No, no quiero lo último, pero ¿Quién me asegura que en el trabajo no me sentiré igual?.. Digamos que en la posible vuelta a la universidad tengo la motivación de volver a hacer lo que dejé tirado, como una suerte de demostrarme a mí mismo que soy capaz de algo si me concentro y mentalizo bien el objetivo, ignorando los problemas que tengo. También, claro, puedo ver al trabajo así, pero…mmmm…. no, eso será tema de otra entrada.
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Simple, si de aquí a Marzo no pasa algo, tomaré una decisión drástica que no implique el suicidio. Algún giro radical tendré que darle a mi vida, qué se yo, no sé qué pueda hacer, sólo sé que no debo seguir encerrado lamentándome por mis problemas ni puteando al viento por la mierda de vida que llevo. Es tiempo de hacer algo.
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16/02/2010

Volviendo al abismo

Publicado en El diario de un depresivo a 2:38 pm por soydepresivo

La tónica de este blog siempre ha sido decir la verdad.  El anonimato cumple su función porque me permite ser cien por ciento yo mismo y plasmar todo lo que realmente siento, ni más ni menos. Así me aseguro de nunca toparme en la calle con alguien que me reconozca y me asocie con depresión, fobia social y fracaso. No sé si será orgullo o los restos de amor propio que aun me quedan, pero en mi vida real no me gusta que los demás sepan que estoy mal, prefiero ocultarlo y andar con caretas de normalidad para tratar de pasar lo más desapercibido posible.
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Muchos creerían que soy demasiado circunspecto, pero nada de eso, creo tener todavía mentalidad de adolescente para ciertas situaciones  y de tercera edad para otras. Lo cierto es que además soy un payaso reprimido, un tony medio infantil que nunca pudo desarrollarse ni expresarse y donde muchas veces aflora en los momentos más inoportunos. Quizás, dentro de todo, ése es uno de los motivos por los que no me acerco mucho a la gente porque tiendo aburrirla, se me pasan muchos temas por la cabeza y no sé de qué hablarles.
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La ansiedad me hace tener mil respuestas a las preguntas internas de ¿Qué le digo? ¿Qué le respondo? ¿Le caeré bien? ¿Se me notarán los nervios? ¿Es buena idea?. El punto es que me lleno de cuestionamientos, caigo en la ansiedad y la torpeza del silencio, la desubicación de no seguir el hilo apropiado y los evidentes signos físicos de incomodidad y nerviosismo. ¿Resultado?… Doy la impresión de ser un estúpido, ignorante, demasiado tímido, nervioso y ansioso y por ende un tipo que ha perdido todo el (posible) encanto. Ja. De ahí que lo mejor haya sido aceptarme y reconocerme como solitario, evitar todo tipo de contacto con los demás y ceñirme a lo estrictamente necesario.  No más presiones auto impuestas, no más intentos infructuosos de dejar de ser quien soy. No más.
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La última vez que fui al supermercado, por ejemplo, resulta que en la fila de una caja, justo adelante, había una chica que me miraba y que me gustó mucho. Me hice el desentendido mirando hacia otro lado hasta que otra vez pasé la vista por su mirada y seguía ahí, mirándome. Bueno, pensé, como los solitarios tenemos un sexto sentido más desarrollado pensé que sería mi oportunidad porque percibí interés, pero no, el click de la aceptación hizo su trabajo y me giré dándole la espalda, miré hacia otro lado e hice como si no existiera, tratando de borrarla de mi mente. Quizás, antes lo habría intentado y hoy estaría aun peor, recordando otro de los tantos comportamientos de estúpido en una simple interacción con una chica que me gustaba y estaba dispuesta a algo (gracias FS). Lo peor de todo, es que en los casos donde sí las conocí, posteriormente les hacía “la desconocida”, no saludándolas nunca más o corriendo el cuello cada vez que pasaban por mi lado. Esa actitud, por la mayoría es leída como soberbia y en los casos donde hay conocimiento previo, es derechamente una ordinariez, una actitud despectiva para alguien que no me ha hecho nada  y sólo ha tratado de conocerme.
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Hoy he dormido dos horas y si no fuera porque esto es un blog anónimo, no contaría que me puse a llorar como la más marica de las magdalenas, a mirar el techo y pensar formas de auto eliminación. Vaya, a pesar de ser pesimista por naturaleza, jamás pensé que otra vez llegaría a pensar tan negativo. Hace años no lloraba de impotencia pese a los episodios de depresión y desánimo que he debido soportar. Más encima comencé a recordar las dificultades de mi mi niñez, la porquería de mi adolescencia, el pésimo estado actual y nuevamente me pregunté ¿Por qué yo?. Sin ser exagerado, de toda mi familia fui el único “premiado” con esta putada. Todos llevan sus vidas normales pero yo sigo aquí como imbécil y con muchas más ganas de mandar todo al carajo.

15/02/2010

Nuevo golpe anímico

Publicado en El diario de un depresivo a 4:12 pm por soydepresivo

Todo iba bien hasta hoy. Me sentía renovado y casi preparado para retomar nuevamente los estudios, pero mi padre se ha negado a financiarlos. Aduce que ha gastado demasiado dinero en mí y se endeudaría por mucho tiempo, lo que no está dispuesto  a hacer. Bien, digo yo, perfecto, no quiere pagarme los estudios pero…¿Y ahora qué?..¿Qué voy a hacer?.

Me estaba sintiendo bien estos días pero lo de hoy ha sido un golpe bajo, potentísimo, en la boca del estómago. Me ha dejado doblado y sin mover un músculo facial. No me lo esperaba ni en la peor de las pesadillas, sobretodo cuando él es plenamente consciente de los problemas que he debido sobrellevar a lo largo de mi vida. Por otro lado, no me sorprende que desconfíe de mí porque he fallado en ese aspecto, no he respondido como hombre responsable pese a los problemas de fobia social y desadaptación, que para ser sincero, influyó pero no puedo ponerlos como excusas. Sin embargo, necesitaba más que nunca de su apoyo, confianza y ayuda pero me dio la espalda.

Bien, todo mis planes se fueron al carajo. Si ya estaba dispuesto a soportar todo lo demás, no estoy dispuesto a tolerar que mientras más pongo de mi parte, mi propia familia me de la espalda. Sé que por una parte parte tienen razón, como decía, cuando ven mi pasado académico, pero es justamente ahora cuando mejor me he sentido y estoy rebosante de ganas por seguir estudiando.

También podría salir a buscar empleo pero no es lo que deseo. Yo quería seguir en la universidad y concentrarme en los estudios, pero con esto me han puesto la lápida, ¿Para qué busco sentirme bien si mi realidad es pura mierda? ¿Qué pretendo? ¿Vivir en las profundidades del abismo pero soñando que estoy en medio de un bello jardín soleado? . Estaba dispuesto a estudiar aceptando todas las consecuencias de este problema, pero no, el destino no sólo quiere cagarme la psiquis sino también cagarme la vida.

No sé qué haré. Estoy deprimido, inmóvil, casi petrificado por el golpe. Me he vuelto a sentir como un muerto en vida, pusilánime, frustrado y lleno de rabia.  Siento un nudo en el estómago y se me ha quitado el hambre.  Realmente no me lo esperaba….

14/02/2010

Una mirada autocrítica

Publicado en El diario de un depresivo a 6:32 pm por soydepresivo

Acabo de despertar y no recuerdo haber soñado.  Me comí un trozo de sandía y me puse a pensar en situaciones que debo dejar de lado si quiero mejorarme. Como sigo meditando y repitiendo el mántram, estos días, en general, me he sentido muy bien y con mucho ánimo. A veces, incluso ,eufórico y con muchas ganas de hacer mil cosas, salir adelante a pesar de todo y empezar mañana mismo.

Después, al menos una vez al día, comienzo a repasar lo difícil que ha sido mi vida y me viene un pequeño bajón anímico que logro superar con las técnicas ya descritas. Como decía, me puse a reflexionar sobre los caminos que puedo tomar a partir de hoy,  tomando en cuenta mis fortalezas y debilidades para elegir un sendero y salir del fango.  Lo primero que se me vino a la mente fue continuar los estudios que dejé botados. Después me imaginé que podría irse de las manos toda vez que las razones que desembocaron en mi salida, decían relación con un sinfín de factores asociados a la fobia social, pero, siendo honesto, lo principal fue que me faltó esfuerzo, voluntad y  motivación para concentrarme en lo esencial y no en estupideces.

Si bien la fobia social fue mi peor enemiga en la univ, también servía como refugio psicológico para justificar mi irresponsabilidad. Tenia el argumento de oro para quedarme inactivo, no ir a clases ni hacer esfuerzos por salir adelante. Siento que nunca me sacrifiqué ni estudié el tiempo que exigía la carrera, más tomando en cuenta mi mala memoria y el trabajo extra que significaba recordar lo estudiado. No puedo negar que los intensos períodos de desánimo acentuaron aun más mi desgano y le echaron, por así decirle, más leña al fuego que en definitiva terminó quemándome, pero pese a todo, me dejé llevar por lo negativo.

Me aburría mucho tanto en casa como en la universidad y trataba infructuosamente de encajar, nunca hice amigos y conversaba muy poco con los demás, me sentía lejos de todos a pesar de estar rodeando de gente, tenía ansiedad, andaba nervioso para todos lados, me deprimía y volvía al mismo círculo de soledad-depresión que me nublaba de todo.A pesar de lo anterior,creo que con un poco más de voluntad y fortaleza mental, a pesar de los escollos, podría haberme concentrado en alcanzar el objetivo final. ¿Por qué me dejé llevar por mis problemas? ¿Por qué fui tan débil mentalmente, no me concentré en lo debido, no me esforcé, o al menos, no intenté cambiar la situación? ¿Puedo atribuir la flojera a mi fobia social?. No. Si quiero cambiar debo dejar el papel de víctima y hacer algo por mi vida.

La FS, en cierta medida es incapacitante pero no del todo.  No puedo refugiarme más tiempo en un pozo donde a pesar de saber que no es lo correcto y no sentirme del todo bien, me sentía seguro por tener las necesidades básicas satisfechas y mucho tiempo libre para hacer lo que quisiera. En el fondo disfrutaba de la comodidad que significaba no tener responsabilidades serias y lo justificaba muy bien, ante los demás y ante mí, con mi fobia social y los problemas que me generaba.

Mi razonamiento era algo así: “Me siento solo, estoy triste, me aburro, nada me importa y mi vida es una mierda, no tengo amigos de verdad, no encajo con nadie y en ningún lado, ergo, tomo todo a la ligera porque da lo mismo y me siento mal. Mi familia sabe que tengo esta enfermedad y no soy como todos, sufro mucho, es injusto y por tanto podrán entender mis fracasos, soy distinto y no pueden exigirme como a todo el mundo. Deben comprender que mi vida no tiene sentido, estar en estas condiciones es una tortura para cualquiera y si a nadie le importo no pueden esperar que me vaya bien. No agarro un libro ni un cuaderno porque me siento mal, estoy deprimido, no fui a clases porque no encajo. No tengo novia y no vale la pena vivir así, me siento solo y puedo darme el lujo de no hacer lo que debo, tengo licencia para ser irresponsable porque la fobia social me tiene en sus garras. Mis padres pierden dinero pagándome los estudios pero es su responsabilidad, ellos también tienen la culpa de que sea así, además, el dinero va y viene.”


Si bien, algunas frases no las razonaba así, en el fondo representaban una actitud frente a la vida que no puede seguir. Es cierto que tengo problemas, tengo fobia social, soy depresivo y un largo etc, pero no puedo pasarme toda una vida justificando mi inactividad. Debo hacer algo. Tampoco puedo seguir dependiendo de mis padres porque ya no estoy para eso, debo hacerme responsable de mi vida si quiero dejar atrás la mierda. Debo madurar y dejar de comportarme como un niño consentido que si bien, tiene problemas psicológicos, no son del todo invalidantes para estudiar. Debo conocer el sacrificio y no seguir practicando la ley del mínimo esfuerzo. ¿Quiero seguir así toda mi vida? ¿Quiero ser un viejo fracasado y mantenido, arrepentido por no haber estudiado en su juventud? .. No.

Recordando el último año que estudié,  en estricto rigor ni siquiera lo intenté. Terminé faltando a exámenes, pruebas y ni siquiera fui conciente del despilfarro de recursos que significó estar pagando la carrera universitaria ni sus gastos anexos.

Esta semana, analizaré fríamente si me inscribo o no, siento que tengo todas las ganas del mundo pero de sólo pensar que me ocurra lo mismo, vuelvo de nuevo al punto inicial y a recordar lo vivido. Quizás, hoy tengo la motivación que antes no tenía y también puedo “morir” pero no con la bandera abajo ni a media asta, todo lo contrario,  pues si llego a fracasar deberé conservarla arriba, limpia y flameante,  enfermo de tanto esfuerzo y con yagas en las manos, con las botas puestas y siempre luchando, siempre.  Debo ganar la guerra para que nada pueda perturbarme ni sacarme del sendero correcto que me llevará a conseguir el objetivo final.

13/02/2010

Otro 14 de Febrero con Fobia Social

Publicado en El diario de un depresivo tagged , , , , , , , a 8:30 pm por soydepresivo

Para muchos fóbicos sociales que no hemos podido encontrar el amor, el día de San Valentín es el máximo representativo de lo solos que estamos.

Siempre me ha pasado lo mismo, muchas veces no le di mayor importancia pensando que no todas las personas tienen parejas y pueden sobrellevar ese día sin problemas. Al menos, pensaba, por más que el consumismo imperante del libre mercado nos restriegue una y otra vez un clima de amor, de festividad, de compras compulsivas, cenas románticas y regalos de parejas, yo tenía la tranquilidad y paz mental de no caer en tropicalismos baratos ni ser parte de la gran masa estúpida que se presta para seguir el juego de la propaganda.

Eso es lo que pensaba y lo que decía pero no lo que sentía porque no eran más que burdas excusas para no aceptar mis fracasos sentimentales, mi fobia social, mi timidez a grados extremos y de cierta forma para ocultar la envidia que me provocaba ver tantas parejas felices tomadas de la mano y pasando un buen momento mientras yo seguía solo.  Era como hablar desde la herida, desde el más profundo desprecio dado el enorme resentimiento acumulado en todos estos años. Ésa es la verdad sin caretas, sin anestesia ni eufemismos.

Y claro, por si fuera poco, los días que me quedaba encerrado mientras todo el mundo salía (pues soy el único premiado con FS de la casa), encendía la TV y en casi todos los programas aparecían especiales de San Valentín, contando lindos romances en un ambiente festivo y lleno de amor.  Esto me dejaba más resentido contra el mundo y la desesperanza me carcomía. ¿Por qué tengo que estar solo? ¿Lo merezco? ¿Por qué no me atrevo a nada? ¿Por qué las veces que me ha gustado alguien he evitado todo contacto? ¿Por qué nunca aproveché las oportunidades que tuve? ¿Por qué si sabía que le atraía a una chica que me gustaba, siempre nos mirábamos pero nunca me atreví a dar el paso? ¿Por qué cuando notaba que comenzaba a sentir algo por una amiga, comencé a evitarla sin ninguna razón a pesar de sus muestras de cariño?.

Lamentarse ahora da lo mismo. Ya asumí que andaré solo por el mundo porque aunque tenga todas las posibilidades de ganar en una posible conquista amorosa, NO ME ATREVO a dar el paso. Así de simple.  Me vienen flashback de malas experiencias y me pongo muy incómodo y nervioso.  Y si llega otra chica que me guste y trate de conquistarme, me comportaré tan torpemente que le daré una mala impresión o terminaré alejándome por no saber controlar mis nervios.

Quizás ahora, como me siento mucho más tranquilo gracias al mantram y la meditación, de tener una oportunidad así me imagino (pensando positivo) que actuaría de forma distinta, pero no estoy seguro que así sea. Puedo teorizar respecto de muchos comportamientos que podría tener, pero como dicen, “otra cosa es con guitarra en mano”, pues desde la comodidad de mi escritorio puedo imaginarme hablando sin problemas con miles de personas, incluso con una chica que me guste, pero todo queda en simples intenciones mientras no esté expuesto a la situación real.

Saludos y feliz Día (PUTO) de San Valentín. XD (LOL)

10/02/2010

¿Cómo meditar?

Publicado en El diario de un depresivo tagged , , , , , , , , , , , , , , , , , , a 6:14 pm por soydepresivo

Hay muchas técnicas de meditación y cada cual tiene su favorita. A continuación escribiré una técnica muy efectiva; lo he comprobado plenamente consiguiendo eliminar mis malos pensamientos,  expulsar el sentimiento de angustia permanente qué debía soportar a diario y relajarme, sentirme bien conmigo mismo y ver todo con mayor claridad.

Lo ideal es meditar a oscuras y en algún lugar donde no se escuchen ruidos ni seamos molestados. Si hay mucho ruido pueden comprar tapones para oídos. La postura va a depender de cada uno y puede ser sentado o acostado. Se recomienda sentado porque acostado generalmente nos quedaremos dormidos. El tiempo es relativo pero lo recomendable es meditar más de treinta minutos al día.

¿Cuáles son los pasos?

a) Inhala y exhala profunda y lentamente, al menos diez veces seguidas.

b) Si tienes creencias religiosas haz una oración previa. Si eres ateo, salta al paso c.

c) Aquí viene la relajación muscular que te liberará de todas las tensiones corporales.  Sólo tienes que seguir el audio guía de 27 minutos subido aquí, y verás que al terminar te sentirás muy a gusto y relajado.   Cuando lleves tiempo practicando no necesitarás el audio y lo harás en menos tiempo.

d) Cuando hayas relajado el cuerpo, imagina que estás flotando de pié sobre aguas cálidas y lentamente vas introduciéndote. Primero los pies, los sumerges y los relajas, después imaginas que te introduces hasta la cintura y te quedas ahí sintiendo la relajación del agua tibia. Haces lo mismo hasta el tronco, cuello y te sumerges por completo. Te relajarás mucho, deja que fluya y no fuerces nada.

e) Una vez terminadas las etapas anteriores, pasaremos a la relajación mentl. No nos costará mucho porque ya habremos avanzado harto con la relajación del cuerpo. Para hacerlo, sólo debes repetir mentalmente lo siguiente: “así como relajo el cuerpo, relajo mi mente, se cae el pensamiento, se cae allá abajo,nada, nada, nada” así…sigue repitiendo eso y no pienses en nada más. Lo anterior debes hacerlo en alrededor de 13 segundos, así te harás una idea que la lentitud también reforzará aun más tu relajación.

Hasta aquí los pasos normales que deben llevar a cabo. En total, junto al audio de relajación muscular, debe ser aproximadamente una hora.  Yo como tengo práctica sigo los pasos del audio sin necesidad de escucharlo y me ahorro más tiempo, por eso me demoro poco más de media hora en total.

f) Paso alternativo para quienes llevan tiempo meditando

Sólo cuando hayas adquirido práctica en vaciar tu mente conseguida después de llevar al menos un mes meditando a diario, puedes ir acortando pasos, por ejemplo, puedes cambiar la repetición de la frase completa repitiendo mentalmente sólo “naaaaa” (inspirando profundamente ) y “daaaa” (expirando profundamente). Con eso armonizarás tu respiración con la palabra de vacío, sacarás cualquier pensamiento invasivo de tu mente y te relajarás aun más.

¿Se puede meditar más?
Por supuesto. Siempre y cuando no se descuiden responsabilidades ni otras actividades, pueden meditar todo el tiempo que deseen porque no hay efectos secundarios. Lo ideal, es que si disponen de tiempo, en vez de meditar tres horas seguidas hagan tres sesiones distintas de una hora, por ej, una en cada parte del día.

Si cumplen con lo anterior, no hay ninguna duda que verás resultados. Al principio los pensamientos lloverán y no podrás concentrarte bien, pero con la práctica verás que por cada práctica disminuyen los pensamientos y el vacío es cada vez mayor, cada vez pensarás menos y te sentirás mejor.

Andarás relajado por la vida y sin preocupaciones, aumentará tu concentración, desvanecerá el nerviosismo, aplacará la tristeza, en fin, sólo efectos benéficos similares a la mejor de las medicinas pero sin efectos secundarios.

La mayoría tiende a dejar la meditación al segundo o tercer día porque no quiere resultados inmediatos o no es capaz de seguir en una postura fija por más de unos minutos. Pero insisto, el efecto SE SIENTE pues FUNCIONA de verdad, y si previo a la meditación le suman la repetición de un mántram energético, mmm..se sentirán casi en el cielo, en un estado de felicidad que cualquier depresivo quisiera sentir a pesar de tener problemas de todo tipo.

Esto lo grafico de la siguiente manera: imaginen a una persona con problemas de autoestima, con mala imgen, propensa a desmoralizarse bajo cualquier crítica, tímida, insegura, llena de ansiedad y miedos que un día es buscada por la policía, rompen la puerta de su casa y entran con metralletas para detenerla. La reacción de cualquier persona normal sería una preocupación tremenda, la reacción de la persona descrita sería un shock nervioso o posible infarto, pero esa misma experiencia en un meditador diario , le provocará una sonrisa, sentirá compasión por el policía y muy probablemente lo tomará con humor.

¿Parece increíble verdad?.. Pero es así, porque se llega a un estado donde sientes felicidad y tranquilidad suficiente donde todo lo negativo importa un carajo y tienes  ganas de solucionar cualquier situación por muy difícil que parezca. Es posible pero no es sencillo, pues lo principal es hacerlo todos los días, perseverar y seguir perseverando.

Saludos

Siguen pasando los días

Publicado en El diario de un depresivo a 2:55 pm por soydepresivo

Hoy dormí tres horas y desperté mal de la cabeza, siento que mi estado anímico se desvanece cada vez que pasa el tiempo, pese a todo lo que hago para mantenerlo estable. Sigo haciendo nada, estancado como vago y aburrido como ostra mientras todo el mundo disfruta de sus vacaciones.
Con el mantram he dejado la tristeza pero la inactividad y el aburrimiento me vuelven a enrostrar que mi caótica vida es producto de mis traumas, las consecuencias de mi fobia social y mis malas decisiones.

Hace unas horas, mi madre dijo que bajara un pack de fotografías de mi primo que había subido a internet. Entré a la página y me encontré con la sorpresa que uno de mis primos, con quien jugaba de pequeño, se ha casado en el otro lado del mundo y con una chica, a mi gusto, muy hermosa. Veo que sus fotos reflejan fielmente la felicidad del momento pues se ve rebosante de alegría, todos sus invitados disfrutan, su novia ríe y mis tíos aplauden, lo típico de una boda, y aunque parezca envidioso debe reconocer que me ha llegado como una bofetada más de las tantas que acostumbro a recibir.

¿Qué tiene él que no tenga yo? Simple, no tener fobia social. Repaso mi pasado y comienzan a florecer los recuerdos. A la edad en que jugábamos siempre tuve mejores calificaciones y al menos debí haber alcanzado lo común para hombre normal pero ni eso pude, ya ven lo que pasó quince años después.
Él se fue a vivir al otro lado del mundo, terminó su colegio, terminó su universidad, consiguió un buenísimo empleo y se casó con una mujer hermosa.  ¿Y yo? ¿Qué mierda he conseguido? ¿Una puta vida de mierda que he tenido que soportar año tras año? ¿Una sensación de soledad y vacío que pasó a formar parte de mi naturaleza? ¿Fracasos universitarios, fracasos amorosos y más encima fracasos familiares? ¿Quién querría vivir así?

Nada he construido, todo lo que intenté salió mal y significaron duros golpes anímicos que agravaron mi problema. ¿De qué sirve todo?  En términos estrictos aun no fracaso del todo en la universidad porque puedo retomar los estudios, pero me pregunto ¿Honestamente cambiará mi forma de ser? ¿Honestamente me sentiré mejor y no tendré los mismos problemas de antes?

El tema es que en el pasado siempre pasó lo mismo. Hacía cosas con mucho interés pero el día a día me iba mostrando la mierda de problema que tenía, resaltando mis  notables diferencias con el mundo desde toda perspectiva que me hacían sentir como un extraterrestre caminado en medio de la muchedumbre, un bicho raro que siempre estaba en el lugar equivocado y con la gente equivocada. La voluntad por sentirme bien, ser yo mismo y no sentir los síntomas físicos era directamente proporcional al nivel de no encajar con nadie.  A veces me ponía metas pero me ganaba la ansiedad, sin quererlo caía una y otra vez en la garras de la incomodidad, los nervios y el rubor, retirándome de varios proyectos y evitando muchos lugares o situaciones donde tenía que interactuar con gente.

Por lo que he leído hasta ahora, la fobia social debe ser tratada por psicólogos y psiquiatras. Dicen que hay muy buenos fármacos, pero la verdad es que ya pasé por muchos tratamientos que no funcionaron y ahora no estoy en condiciones de gastar mil dólares mensuales para seguir igual. No necesito medicinas porque no actúo irracionalmente, es decir, no tienen que compensarme porque no tengo reacciones extremas ni arranques extraños o violentos de ningún tipo. Nunca haré alguna locura ni pondré en riesgo mi vida o la de la terceros y dudo que una pastilla sea lo indicado para mejorar mis relaciones interpersonales. Tampoco me siento tan mal como para hacer el esfuerzo y gastar dinero en especialistas que me receten “píldoras de la felicidad”. No, simplemente no creo que drogarme y atontarme con fármacos sea la manera correcta y más sana de tratar mi problema, aunque me surge la pregunta : ¿Qué puedo hacer?, e inmediatamente respondo : NO LO SÉ.

Al menos, la repetición del mantram y la práctica de meditación, me han ayudado tanto que he dejado el sentimiento de angustia permanente. Dejé de rabiar con todo el mundo y nunca más tuve pensamientos extremos ni fatalistas. Ya no tengo depresión, pero a veces me desanimo y vuelvo a lo mismo aunque sea por poco tiempo.

El calor del verano, el encierro, mi nula vida social y el saber que todo el mundo hace su vida normal y yo sigo sin salir de casa, me refriegan en la cara como diciéndome que mis problemas son más graves de los que pensaba. Peor sensación me queda cuando analizo el pasado y el presente, porque al llegar al futuro debo detenerme y hacer cualquier cosa antes de imaginarme como un vago, pordiosero o enfermo mental aislado y sin visitas en algún manicomio, porque de ahí a la angustia hay sólo un paso. Lo peor, es que me imagino detrás de una reja y con capa blanca, viendo pasar por la calle a todos los conocidos muy tranquilos y felices con sus vidas.

08/02/2010

Después de la tormenta siempre viene la calma

Publicado en El diario de un depresivo a 5:44 am por soydepresivo

Sigo sin entender los procesos mentales que se desencadenan en mi cerebro cada vez que vuelvo a revivir situaciones que tantas veces trabajé para superarlas. Me queda la sensación que de sólo recordar el pasado, significara revivirlos y envenenara mi cuerpo, dejándome preso de los síntomas, completamente desanimado y con ganas de irme lejos, bien lejos para desaparecer y no volver más.

Por suerte, digo, tuve la fortuna después de tanto tiempo de búsqueda, de encontrar soluciones naturales que restablecen mi equilibrio emocional y revitalizan mi cuerpo.  Así, después comencé a repetir el mantram, una y otra vez, lo cantaba cada vez más fuerte e iba sintiendo esa energía positiva que tanto extrañaba. Fue como una ducha refrescante de energía, una inyección anímica maximizada por la sesión de meditación y la siesta, pues al despertar me sentía en las nubes, como nuevo, con energía suficiente para correr unos cuantos kilómetros o hacer cualquier tarea que antes me hubiese negado.

En conclusión, me siento bien, pero todavía me preocupa la fragilidad mental de no poder evitar la angustia y los demás síntomas. Tengo el remedio, claro, puedo combatirlo y salir airoso del momento, pero lo ideal es alcanzar el equilibrio mental donde ningún pensamiento o recuerdo negativo me genere ansiedad y los demás síntomas. Para eso, creo yo, necesitaré más tiempo. Al menos tengo la esencia anímica positiva y la paz interna que antes no tenía para luchar,  enfrentarme a mis fantasmas y derrotarlos.

Estoy venciendo en las batallas y me preparo poco a poco para ganar la guerra, despacito por las pierdas pero siempre avanzado, siempre, tratando en lo posible de no mirar atrás y seguir mi camino, paso a paso y sin retroceder. Es difícil pero seguiré en la lucha, ya tuve suficiente de esta mierda y no me voy a dejar vencer. NUNCA.

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