07/03/2010

Adquiriendo habilidades sociales

Publicado en El diario de un depresivo a 11:09 am por soydepresivo

Durante la semana he estado practicando y los resultados han sido buenos. Soy plenamente conciente cuáles son mis peores carecterísticas y la evitación siempre ha sido una de ellas.

Recordaba también que siempre y en todo lugar, los vigilantes o guardias me quedaban mirando raro y muchas veces me perseguían o avisaban por radio para que los demás vigilaran de cerca al “sospechoso”. Las primeras veces que lo notaba me sentía mal que pensaran así de mí, como si fuese un vulgar delincuente que podría echarse cosas al bolsillo o consumir algo ahí mismo, sin pagarlo, pero después comencé a tomar el asunto con humor y utilizaba las situaciones para reírme un rato y fastidiarlos.  Según me han dicho, estos tipos de alguna forma son como “perros que huelen el miedo y la tensión”, y claro, si tengo fobia social evidentemente voy andar nervioso y con un cierto grado de ansiedad pocas veces disimulable.

Como estos días he andado feliz, tranquilo y con ganas, pensé qué podía hacer para comprar un regalo y no pedirle a mi madre que lo comprara. Me hice la idea de salir de mi cueva y recorrer el centro de la ciudad, así, compraba el presente  y también me servía para volver a adaptarme a las multitudes, a la gente, al ser observado por otros, para que cuando entre a estudiar el golpe no sea tan grande.

Entré a una tienda y esta vez noté que pasaba casi desapercibido para los vigilantes. Ya no razonaba en función de que “podría estar pensando que voy hacer algo”, sino que la tranquilidad de mi estado sólo me enfocaba a la compra que debía realizar. Recorrí la tienda buscando el artículo y en el trayecto pensé que podría iniciar alguna conversación con alguien, total, no perdería nada y si pasaba algo no me afectaría porque me sentía bien.  Me acerqué a uno de los guardias y le pregunté dónde estaban las cremas para mujeres, me indicó un sector determinado y me animé a decirle “es que iré a un cumpleaño y no sé qué regalar”. La respuesta fue más grata de lo que esperaba, ya que empezó a recomendarme ciertos packs que mucha gente compraba, me puso como ejemplo a su hija y me llevó directamente al lugar, algo así como un guía turístico. Conversamos un buen rato sobre los precios (parece que también quería conversar con alguien) y le pidió a la jefa del local que me asesorara. Todo muy pero muy cordial, situación que no recuerdo haber vivido porque siempre esos momentos eran tensos y el interlocutor lo notaba, actuando diferente.

Después, seguí en mi racha y empecé a hablar con la dependiente, también, sin ninguna tensión. Incluso me permití bromear totalmente relajado como si estuviera en mi cueva-pieza.  Compré el artículo, me salí y me despedí con muy buenas vibras con uno de los que en otra oportunidad, muy probablemente me habría perseguido y yo habría salido pensando “eres un pobre diablo” caminando en frente de sus narices. La actitud, creo, me ayudó a que el interlocutor también sintiera mi proyección de tranquilidad. Todo fue muy positivo.

Advertisement

Deja un comentario

Fill in your details below or click an icon to log in:

Logo de WordPress.com

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Cambiar )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Cambiar )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Cambiar )

Connecting to %s

Seguir

Get every new post delivered to your Inbox.